martes, 25 de noviembre de 2014

Anécdotas de un Inmigrante III


“Después de la Tormenta viene la Paz”, así reza un consolador y motivador refrán; que de hecho es totalmente cierto, es una ley de vida; así como lo es también el libro de Eclesiastés, del cual cito una de sus maravillosas expresiones "Lo que fue, eso será. Lo que ya se hizo, eso es lo que se hará; no se hace nada nuevo bajo el sol" (1:9); ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después" (1:10-11) La vida es Cíclica. http://es.wikipedia.org/wiki/Libro_del_Eclesiast%C3%A9s
Luego de la Tormenta “Bodega” o como le dicen los Americanos “Groceries Store”, gracias a las tardanzas y ausencias de uno de los empleados aprendí un poco a manejar la máquina de Loterías, lo que me ayudo a engancharme en un “Licor Store” propiedad de una pareja de Coreanos, era un trabajo excelente comparado con el anterior, trabajaba 46 horas semanales (38 horas menos) me pagaban 392 dólares (108 dólares menos de ingresos), sin embargo la Paz y la Tranquila no tienen precio; aunque los compromisos de pagos no me daban tegua, aun así sentí un gran alivio. Pero no todo es color de Rosas, siempre la vida te pondrá alguien que va a tratar de hacer tu vida una pesadilla para que puedas crecer, solo mira esto como un reto, tómalo como un oportunidad para ser más grande y entiende que esa persona solo quiere desahogar en ti sus frustraciones y sus derrotas; no es nada casual que de repente alguien le coja con nosotros, esto por lo general responde a un sentimiento de envidia o deseo inconsciente de ser o hacer las cosas que tu hace y que ellos no se han permitido hacer o vivir.
Bueno me tocó enfrentar uno más, y como siempre por mas teorías y experiencias que uno tenga en la cabeza manejando personas difíciles, uno sentirá un poco de desesperación, pues cada cabeza y cada persona es un mundo diferente, cada cual necesita un trato particular, gracias a Dios que siempre nos acompañaran otros soldados para enfrentar esas batalles y en el Licor Store, tenía un que me ayudó mucho a manejar la situación con esa persona. El instrumento de maldad tenía 16 años trabajando en la tienda de licor haciendo lo mismo, se encontraba en la misma situación económica que tenía en su primer día, por lo cual su nivel de frustración era muy alto; cometí el error de mencionar delante del personaje mi nivel académico, lo que dio inicio a mi holocausto, pues inmediatamente me vio como una competencia y debía por todos los medios marcar su territorio tal y como lo hacen las fieras en las selvas, esto me creaba mucha tensión, además de la que ya tenía por el nivel de excelencia que demandaban los dueños; resistí un mes la batalla y decidí cambiar de trabajo, dejándole al “Rey León” todo su inmenso territorio, pues además de esto tenía el riesgo de ser víctima de los delincuentes, pues la zona donde estaba la tienda era muy peligrosa; cuando Dios entendió que era suficiente me puso delante de la próxima aventura… ¡El Supermercado!
Vive y Convive…