lunes, 1 de diciembre de 2014

Anécdotas de un Inmigrante IV

Otra expresión muy conocida es la que dice “La alegría en casa de pobre dura muy poco…” Bueno la tranquilidad y la paz que encontré en el Licor Store duro muy poco, de hecho solo duro un mes por los acosos del Dominicano Necio; esto se conjugo con mi problema de alojamiento, pues cuando llegue a NYC me aloje en el apartamento de un conocido por un mes aproximadamente, salí de urgencia de ese lugar y fui a parar en el apartamento de mi hija mayor; puede que algunos digan, "se le resolvió ese problema", sin embargo mi estadía con mi hija se tornó un poco complicada para no entrar en detalles y tuve que irme, un mexicano que conoci en la Bodega comparti conmigo su aparta-estudio, el cual quedaba muy cerca de una tia, al dia siguiente de haberme mudado, caminando hacia el apartamento de mi tía, vi un Supermercado que recién iniciaba sus operaciones, por lo cual entre y pregunte si necesitaban ayuda; un mexicano me dijo que si y me puso en contacto con el encargado del departamento de Produce, el cual es Dominicano, de la zona de Santiago; este me ofreció más dinero que el que ganaba en el Licor Store, pero también era más trabajo y más horas; no lo pensé mucho y acepte el trabajo, fui al Licor Store y puse mi renuncia.

Inicie mi nuevo trabajo un Sábado, pensaba que colocar frutas, plátanos, vegetales y otros productos en una stand era algo sencillo, sin embargo me di cuenta que no era así, que hasta para esto había que tener cierto talento y habilidad; mi falta de experiencia se notó muy pronto y tres días después me informa el encargado que no me va a pagar lo que me ofreció, puesto que yo no sabía trabajar eso; esto me lleno de mucha tristeza y desilusión, por lo que decidí tomar mi día libre para ir a la Bodega donde trabaje a pedir mi trabajo, ya que el mismo aún estaba disponible, pues nadie lo quería, el que más tiempo duro, trabajo solo una semana; cuando había un Manager Árabe nuevo, me dijo que me quedara, luego de 20 minutos me llama y me dice que lo disculpe, pero que el dueño había hecho compromisos con otra persona; entonces tome mi bulto y al salir de la Bodega decido llamar al Licor Store, pues el Coreano me dijo cuándo renuncie que si quería volver que lo llamara, cuando lo llamo me dice en inglés “It is so late…” otro ya tenía el puesto; mis ojos se llenaron de lágrimas, no aguantaba ese sentimiento que me partía en dos el alma, me había dado cuenta que me había equivocado al haberme dejado rendir del Dominicano Necio, pues el trabajo del Supermercado eran tan malo como el de la Bodega, sin embargo con menos paga y gastos de comida. Los Dominicanos que tienen negocios aquí y no tienen ningún trato humano, tratan a los demás Dominicanos, como basura, como esclavos, pues saben de la necesidades que los arropa y por eso quieren maltratarlos y humillarlos; esos dueños y managers del Supermercado donde trabaje son unos patanes arrogantes, sin educación ni trato humano; todos los días trataban de humillarme y un día le tuve que decir, que hicieran lo que quisieran que Dios fue el que me había llevado y que él era quien decidiría cuando me tenía que ir.

Llame a unos amigos de Codetel y ellos me llenaron de esperanza y lograron quitar de mí el llanto y ese sentimiento de derrota que me destrozaba el alma. Entonces acepte mi realidad y comencé hacer las cosas que necesitaba para cambiar la misma, aprendí  que en medio de las adversidades siempre existirá una luz que te ayudara a disipar las tinieblas, que toda en la vida tiene un propósito  y algo positivo, que no vale la pena dejarse arropar del llanto y la queja, solo tenemos que levantarnos, levantar el ancla, subir las velas y fijar una nueva ruta; todo fue mejorando y al cabo de tres meses abandone el Supermercado en búsqueda de otros horizontes… Vive y Convive