viernes, 27 de mayo de 2011

Sentirse querido y mimado

En el supermercado observe como un señor con una edad entre 55 a 60 años, le regalo un dulce a la cajera que me atendía, mientras le daba el dulce le susurraba algo a sus oídos, ella sonrío con una sonrisa de aceptación y duda; me quede pensativo analizando en mi cabeza las imágenes de ambos rostros y decidí luego que el señor se marcho decirle a la joven algo que me llego a mi ser; le dije que ese vacío que ella ha tratado de llenar con varias personas, justamente había llegado a su vida la persona que lo llenaría; ella volvió y puso en su rostro la misma sonrisa de duda y desvelo lo que yo atrevidamente había sugerido; entonces volví y le dije que ese señor era su alma gemela, que él estaba en búsqueda de lo mismo que ella anhelaba, una persona que le llenara un vacio que el tenia desde hace muchos años, que los dos iban a ser complementos el uno del otro y que parte de su duda en aceptar ese caballero estaba sustentada en la diferencia de edad que había entre ellos; le agregue que no le diera importancia eso, sino a la felicidad que tendrían juntos; por ultimo le dije que ya el asunto sexual no era tan importante como lo que llenaría ese señor en su vida y que además existen miles de métodos y ayuda para que un hombre de cierta edad sea efectivo en el sexo. Sin embargo ese señor aun se veía con la capacidad física y mental para estar con una mujer, además la juventud de ella lo ayudaría más.

Con este hecho me fui a mi casa y me puse analizar ciertas cosas de la vida, llegando a pensar en lo bueno que es sentirse querido y mimando, sentimiento que por lo general lo sentimos de nuestros padres; pues es un poco inexplicable los sentimientos y/o emociones que corren por nuestro ser, cuando sentimos el abrazo y la ternura de nuestra madre cuando nos mima, cuando nos acurruca entre sus brazos y nos deja caer un beso tierno en la frente; solo de hablar de esto se me llenan los ojos de lagrimas y siento un frio en mi cuerpo, pues es algo maravilloso. Eso tipo de sentimiento es que a veces nos lleva la vida entera el encontrarlo y el cual no tiene precio; me atrevo afirmar que es más sublime e importante que la satisfacción de un orgasmo, pues el mismo nos da más energía y fuerza para seguir viviendo, nos da propósito de vida.

Si al elegir una pareja le diéramos más importancia en identificar en esa persona la capacidad que tiene o tendrá para querer, mimar y respectar, más que su capacidad pasional de amarnos, los divorcios serian muy mínimos, pues nadie querrá tirar a un lado a una persona que lo haga sentirse Querido y Mimado. Vive y Convive.