miércoles, 24 de noviembre de 2010

La Esperanza del Mañana

Muchos pensaran que estoy siendo paranoico con el tema de los Hijos, sin embargo insisto en el tema, pues de acuerdo a como se desarrollen nuestros hijos y el camino que tomen, de esa misma manera será el nivel de tranquilidad y paz que tendremos nosotros en nuestra vejez; ya que no es lo mismo un hijo que se haga profesional, se inserte en la sociedad productiva, forme una familia, a un hijo que renuncie a estudiar, se deje llevar de una mala compañía y haga de su vida una tragedia, arrastrando con ella la vida de todo el que lo ama.

Entonces vuelvo y toco el tema de la sobre protección que algunos les damos a los hijos, haciéndolos cada vez más dependientes, en vez de ayudarlos hacer independientes; digo esto porque me quede observando a una madre ayudando a su hijo con las tareas del colegio, ella se afanaba en la elaboración de un resumen que su hijo debía entregar; le dije a esa madre que su rol debía ser de orientadora y no de hacedora de la tarea; debido a que su hijo está en un grado donde debe comenzar a valerse por sí mismo en sus quehaceres educativos, ya no está en Maternal o Kínder, para que ella le ayude tanto en hacer las tareas.

Cuando yo estaba en el mismo grado que ese joven, yo no tenía los recursos para hacer las tareas como lo tiene el; solo contaba con dos libros de texto (los mas importante) y las tareas de las demás asignaturas debía de hacerlas en una Biblioteca; los trabajos lo hacía yo, presentándolo tal y como me quedaban, sin que mis padres le hicieran ningún tipo de retoque. No haga lo que tu hijo debe de hacer, déjalo crecer, que se desarrolle; que experimente por si solo el sabor del éxito y el de la derrota, que sepa que en la vida se gana y se pierde (aunque sostengo la teoría que el perder esta en la mente).

A veces la búsqueda de la perfección en lo que hacen los hijos, nos puede llevar a un lugar no deseado, pues podemos hacer que nuestros hijos no se desarrollen de forma natural y crear en ellos traumas en su desarrollo como individuos. El errar no del todo es malo, pues cuando nos equivocamos o cometemos algún error, esto nos ayuda a crecer, analizar los hechos, a ser mejor; también nos ayuda a determinar cuando algo está bien y cuando está mal; por lo contrario si otro hace lo que debemos hacer, como sabremos en qué punto del proceso estuvo el error o la falla, ya que no fuimos parte del proceso. Dejemos los hijos Vivir y Convivir, para que desarrollen su propia personalidad y no hagamos de ellos personas vacías, sin propósitos y sin utilidad.