viernes, 11 de febrero de 2011

Vidas diferentes, con el mismo destino.

Tuve la oportunidad de ver una película titulada "The Buddenbrooks", la cual está basada en la primera novela escrita por Thomas Mann, publicada en el 1901, fue confirmada en su 2da edición como el mayor éxito literario en Alemania. Trata de la caída de una familia adinerada que se dedicaba al comercio de cereales en Lübeck por más de cuatro generaciones, además hace un enfoque de la sociedad burguesa alemana a lo largo de varias décadas del siglo XIX.

Esta familia se preocupaba por mantener su legado durante generaciones, siendo su principal interés sus negocios y riquezas, sacrificando sus deseos y sentimientos humanos; negándose al derecho que tenemos todos "Amar". Su última generación estuvo compuesta por una familia de un padre, una madre, dos hermanos y una hermana; los dos hermanos eran polos opuestos, el primogénito que se identificaba con las indicaciones e instrucciones del padre, que trataba de dejar en él la encomienda de dirigir los destinos de la familia; el menor que solo le importaba vivir su vida, divertirse, sin ningún tipo de preocupación, echando de lado los consejos de su padre y posteriormente de su hermano mayor; mientras que la hermana, aparentemente la segunda en nacer, mantenía un balance entre ambos, aunque tuvo dos fracasos matrimoniales, llegando a ser centro de murmuraciones y cuestionamientos morales.

Generalmente las películas basadas en libros literarios, están llenas de diálogos con riqueza literaria y filosófica, aunque no llenen las expectativas de quienes han leído el libro del cual está basada. Algo que me llamo a la atención es cuando se avecina la caída de la familia, los eventos que suceden y el mensaje que me dejo la misma; el cual según entendí por más que dos personas con propósitos de vida distintos, se esfuercen por vivir su vida, haciendo lo que le gusta o lo que le interesa, dejando de hacer cosas, prohibiéndose gustos y excesos; ambas tendrán el mismo destino… La Muerte, todos compareceremos ante el mismo destino; en uno de los diálogos, se expresa lo siguiente: "La vida es una prisión llena de barrotes, a la cual vamos a parar al momento de nacer…Con la muerte llega la libertad".

Vive y Convive…