jueves, 1 de marzo de 2012

Una prisión emocional

En las relaciones interpersonales se dan fenómenos o casos que tienden a sorprendernos y a sorprender los demás; pues cuando nos relacionamos, interactuamos y nos compenetramos con la persona, podemos descubrir su verdadera personalidad yhasta enamorarnos de ella, llegan a niveles de encantamiento, capricho u obsesión. Esto porque cuando conocemos el interior de la persona, unimos su alma y espíritu con los nuestros; entonces comenzamos a ser cada día, mas dependiente de la compañía, del afecto, del cariño, y del amor de esa persona; y este suceso de vida no está acondicionado, de lo social, cultural, racial, religioso, económico o intelectual, solo del alma.

Cuando este evento sucede en ambas vía, es decir tanto en uno como en la otra persona, los problemas que vendrán por causa de las diferencias de vida que tenemos ambos, marcadas por los elementos sociales antes mencionados, entonces ambos tendrán que enfrentar grandes batallas en la guerra que iniciaran los que se oponen a tal relación; tendrán que poner en balanza sus sentimientos, sus emociones y el valor que tiene para ellos la relación que sustentan, en contrapeso a lo que le significan los demás, es decir lo que perderán de las personas que se oponen a su relación.

Por otro lado, si este evento emocional, solo sucede de un solo lado, será una arma letal para quien lo sustenta, pues cuando la otra persona se entere de que existen diferencias de intereses emocionales en la relación, reaccionara indicando cual es su verdadero interés, el cual no está del todo en armonía con el otro miembro de la relación; Aquí se iniciara un remolino que comenzara a succionar al rechazado, cuya dimensión será determinada por el nivel de involucramiento emocional en que se encuentra la persona; no habrán palabras que lo hagan entender otra cosa diferente a lo que desea y quiere, nada lo hará entrar en razón y estará preso en una cárcel emocional. Esto será una pesadilla para esa persona y en muchos casos también para la otra… ¡Vive y Convive!