miércoles, 24 de octubre de 2012

Sub-Desarrollados


Esto que voy a escribir no es nada extraordinario, ni mucho menos algo que pocos saben, más bien es una realidad de muchos hermanos latinos que viven en países sub-desarrollados, donde el hambre y la miseria golpea al 80% o quizás al 90% de su población. Esto más bien es un desahogo, una respuesta a una pregunta que me he hecho durante toda mi vida laboral, la cual es: ¿Por qué los empleadores nativos limitan tanto y niegan los derechos laborales y económicos de sus empleados? Es decir porque un supervisor, gerente o administrador de una empresa, el cual no es el dueño, si este es de la misma nacionalidad que sus empleados, le niega los aumentos, el pago de las compensaciones por trabajos extraordinarios y fuera de horario y hasta una miserable dieta que está sustentada en una política interna de la empresa.
Mi respuesta me llevo también a saber el porqué nuestros países no salen del sub-desarrollo, esto porque nosotros mismos nos encargamos de negarle los derechos a nuestros compueblanos, a nuestros compatriotas; tenemos un deseo tan fuerte de que al otro le vaya mal, de que nuestro hermano no progrese y esto lo hacemos sin ninguna razón o fundamente lógico, solo por el ego de sentirnos seres superiores y por la herencia maldita que nos dejaron nuestros antecesores, los indígenas, cuya exterminación estuvo ligada a esta misma conducta, pues por congenial con los invasores, traicionaban a sus hermanos.
¿Por qué si un empleado se entrega en cuerpo y alma a su trabajo, siempre da la milla extra, este no puede recibir la compensación por su esfuerzo, si la misma está documentada en una política interna de la empresa? Bueno por la sencilla razón de que su empleador, solo lo quiere ver muerto y jodido, porque su empleador solo piensa de manera egoísta y malvada, quiere congenial con el dueño del negocio, exhibiéndole los ahorros que hace a expensa del sacrificio de sus empleados. ¡Vive y convive!