martes, 24 de abril de 2012

¿Amigo o Complice?


Quizás sea una de la respuesta más difícil de dar para una persona, pues la misma puede estar muy condicionada o sujeta a lo que percibimos y no a la realidad; por lo general vemos cómo amigos y/o aliados a quienes comparten con nosotros los mismos gustos, preferencias e ideas; sin embargo no necesariamente un amigo puede estar determinado por estas condiciones, pues tenemos primero que analizar las mismas y compararla con lo que realmente debe de ser o nos sea beneficioso; es decir que no podría considerar un buen amigo a una persona que me ayuda a destruirme mediante la alimentación de un vicio; también no puedo considerar un buen amigo a una persona que me ayuda a destruir mi familia, de lo que sí podría calificarlo es de cómplice e incitador, pero nunca de un buen amigo.
A veces quien nos dice algo que nos duele y nos hace llorar, no necesariamente es nuestro enemigo, pues si lo que propone es de gran ayuda para nosotros y nuestra relaciones, aunque estemos totalmente contrario, en el fondo quizás nos conviene; por eso suelo prestar más atención a las cosas que a la vista me parecen absurdas o contrarias, que a las que están en mi pleno convencimiento; esto porque generalmente el que está afuera de nuestro ser, tiene otra visión u observación con relación a una misma cosa. Sin embargo esto no quiere decir que por el hecho de que preste atención y analice una idea contraria a la que posee en determinado momento, la acepte como buena y valida, lo que quiero decir que hay que analizar y ver si la misma esta mas en juicio que la que poseo.
Por lo general un amigo tiene una tarea muy difícil, pues tiene que mantener su posición y decirnos cosas que por lo general nos no agradan; no podemos dejarnos confundir y asumir que todo el que se ríe con nosotros y todo el que está de acuerdo es nuestro amigo. Vive y Convive…