martes, 13 de julio de 2010

Vida programada

Una de las más grandes preguntas que se hace el ser humano, es si nuestras vidas obedecen a una programación o predeterminación; esto porque en ocasiones nos sorprendemos como algunos sucesos en nuestras vidas, se concatena con otros generando un fin que a veces ya conocemos antes que llegue.

Recuerdo una vez, solo por citar un evento de mi vida, en mi proceso de universidad, comencé a estudiar un carrera que no fue hasta el cuarto cuatrimestre que supe de que trataba; ya en esa altura del juego no podía echar para atrás y mucho menos cambiar de carrera, pues mis estudios universitarios era financiados by myself (por mi mismo); y mi trabajo no era del todo bueno para arriesgarme a esa aventura. El hecho es que tuve unos compañeros que no tenia forma de poder zafarme de ellos; entonces cuando finalice el programa de materias de la carrera, me tome dos años para iniciar el Monográfico y presentar tesis, esto con el fin de poder estar sin esos compañeros; sin embargo el Destino al parecer estaba dispuesto para que terminara con ellos, pues para mi sorpresa cuando inscribí el Monográfico me toco estar en el mismo grupo al que pertenecían dos de mis antiguos compañeros.

Esto me llevo a pensar que a veces existen cosas o situaciones que por más que le demos la vuelta y la esquivemos nos perseguirán toda la vida y que existe un orden universal para todas las criaturas, que hace que las que tengan ciertas afinidad o propósito relacionado, se estarán uniendo o agrupando para alcanzar el pleno desarrollo con especie.

Ahora bien, la pregunta más dolorosa que hemos escuchado en un momento de mucho pesar y tristeza, es ¿porque Dios mío te lo llevaste?; quizás nunca encontremos la repuesta, mucho menos el consuelo y la resignación; sin embargo deberíamos analizar el porqué o el propósito de que una persona muera en el vientre de su madre, al nacer o cuando aún no ha vivido lo que entendemos es normal; ¿porque tu estas vivo y el que se murió no?, ¿que hay con eso?

Otra pregunta ¿Es una ley del universo que en todas las especies que habitan en el planeta exista un líder y una competencia de poder?, ¿Por qué si somos una especie desarrollada y pensante, cada día nos hacemos daños y tratamos de destruir nuestro hogar, el Planeta?; ¿Por qué si algunos amamos tanto el vivir y el tratar de durar más tiempo en la Tierra, algunos no valoran la vida en ese mismo nivel?; y por último, ¿Por qué esos poderosos mundiales, que gobiernan la economía del mundo, que de seguro no quieren morir, no hacen el esfuerzo de conservar la vida y el Planeta, compartiendo sus riquezas con sus vecinos, los que están en el extremo contrario?

Lo cierto es que la ambición y la avaricia ciega al ser humano, haciendo que pierda su naturaleza, constituyéndolo una una de la más gran amenaza para la raza humana y el Planeta. Este sistema Capitalista y Materialista nos envuelve, nos hace titeres y enemigos uno de otros.