jueves, 10 de diciembre de 2009

El Matrimonio IV

En muchas literaturas y escritos; en la vida misma están bien claras las razones y reglas para formar un matrimonio; la naturaleza es una de las mayores maestras en enseñar que el unirse a otro ser de tu sexo opuesto (aunque existen uniones del mismo sexo, sin embargo de acuerdo a la definición y roles del Matrimonio, creo que no pueden ser consideradas aun como tal) no es un relajo o algo a la ligera.
El matrimonio es para darle continuación a la vida; no solo sacar del huevo el embrión, si no también alimentar, educar e instruir ese embrión para que se convierta en un ser capaz de valerse por si mismo y de relacionarse con su especie, en un ambiente sano y ameno.
El casarse no es un fin, ni una obligación, es algo voluntario que debe hacerse por amor; ya que para mantenerlo se necesita de mucha valentía y coraje; sacrificio y entrega. Imaginate cobrando cuarenta mil pesos, de los cuales debes de invertir o gastar 39 mil en la casa, y solo te quedan mil para pasar el mes completo, si no es que se presenta algún gasto no planificado; con todo esto la única recompensa es el cariño que recibas de tu pareja, de tus hijos, ver los hijos crecer, hacerse adulto, sin la seguridad de recibir ningún otro beneficio, pues luego que se marchen te quedaras con tu esposa y ellos harán su vida.
Si usted ya se caso, entonces asuma sus compromisos con valentía; deje su resistencia al hecho; trate de hacerle la vida de casado al otro lo mas suave posible; deje ese egoísmo y comience a pensar en el otro también. Nadie es perfecto, todos tenemos defectos; tus hijos nunca entenderán ninguna razón que tomes para dejar a tu pareja; pues por mas confesiones de amor que les haga, en su interior dudaran de ellas, pues reconsiderarían el hecho de que te fuiste de su lado para ser feliz, sacrificando el deseo de ellos de estar junto a ti día y noche.
Eso de tener la razón es un disparate, pues si al momento de recibir el derecho de la razón, recibieras un millón de dólares, entonces valdría la pena tener la razón. Creo que tener la razón, es llevarse bien con el otro.
Finalmente digo que no todo el mundo nació para casarse; creo que todo en la vida tiene una razón de ser; no se afane por eso, deje que el que pueda y tenga la capacidad de casarse, se case. Si usted no esta para eso, cumpla con su rol y disfrute su estadía en la tierra. Para hacer el amor no hay que estar casado o casada, usted lo que tiene es que buscarse a alguien que este dispuesto o dispuesta a aceptar ese nivel de compromiso, tomando todas las precauciones de lugar y pedirle perdón o excusas a quien no le guste que lo haga de esa manera... Porque eso es excelentemente bueno y saludable.