lunes, 25 de marzo de 2013

Venderse o dejarse comprar


Comentaba con una amigo situaciones en la vida donde se nos presenta el ser aceptado por otros, realizar una transacción comercial o de negocio; momento donde es crucial mantener una postura o posición adecuada, pues esto determinara nuestro valor y el beneficio que devengaremos.
En termino de amor, no es recomendable tirarse por el suelo, afanarse por demostrarle al otro lo interesante o bueno que somos, la calidad y el valor de nuestro sentimientos; si estas claro de lo excelente y maravilloso que eres, de la excelencia de tus sentimientos, no debes rogar y suplicar para que te acepten y reciban lo que estás dispuesto a dar. Aquí entra el punto de venderse, tenemos que mantenernos calmado y saber que el que no quiere lo que estamos ofreciendo, no tendrá la capacidad de cuidarlo y retenerlo; no podemos forzar las cosas y menos en el amor.
Por otro lado, el hombre que regalo o dio algo material a una mujer que está pretendiendo, puede estar seguro que será muy poco probable que esa mujer ceda su cariño a el; pues ella ya pico adelante y está en una posición de ventaja, pues el ya le hizo ver que está dispuesto acceder, dependerá de sus habilidades para seguir sacando ventaja. Si usted quiere agradarla con algo material, hágalo después que recibió el cariño, no antes.
Otra situación de la que hablamos es cuando se nos presenta la compra de algún bien, para poner una ejemplo, la compra de un carro; el que compra no puede venderse el mismo el carro, hablando delante del vendedor los detalles que lo seducen del carro, pues el vendedor estará en una excelente posición a la hora de negociar el precio, pues ya el vio que usted (el comprador) esta maravillado con el carro y será una presa fácil.
Cuando se hace negocio no se hace emocionado o seducido, se hace con calma y sabiduría, en control, detallando los puntos negativos en vez de lo positivos.
Por último, cuando usted como profesional este vendiendo sus conocimientos o sus servicios, debe estar claro del valor, de la calidad y la excelencia de los mismos, para que no tenga que humillarse delante del que demanda sus servicios o conocimientos, manténgase firme en la negociación, y si su precio no le favorece al demandante, déjelo ir, que es mejor dejar no hacer un negocio que hacer un mal negocio, lo barato sale caro, el que no valora lo bueno, es muy diligente en exigir y malo en pagar. Vive y convive.